Sí, ya lo sé, llevas mucho tiempo esperando ese día en el que por fin vas a probar lo que muchos de tus amigos ya llevan haciendo varios años. Seguro que te habrán contado que esquiar es uno de los deportes más divertidos y te garantizo que no se equivocan. Quizá antes no les tomabas muy en serio pero ahora estarás con unas ganas como para contar cada día que pasa. Según lo has visto en televisión parece un deporte fácil, tus amigos también te lo dicen, será cuestión de ponerse los esquís y luego tener cuidado con no perder el equilibrio.
Una vez más con la estación invernal llega la temporada de esquí.
Con esta práctica deportiva además de diversión y caras bronceadas, llegarán las terribles agujetas y los lamentos por haber dejado otro año más una preparación física de lado.
Este año estamos a tiempo de evitarlo si seguimos los programas de acondicionamiento físico, que hemos preparado para vosotros.
Recordad que las dichosas agujetas estarán presentes a pesar de que entrenéis regularmente, pero en tal caso, serán una simple molestia debido al cambio de actividad física que desaparecerán rápidamente y no os impedirán disfrutar de un solo día de nieve.
Las temibles de verdad sólo aparecen cuando llegamos a la estación comiéndonos el mundo y sin habernos preparado. Serán horribles y no las sufrireis al menos durante tres días. Pero no os estoy contando nada nuevo, ¿verdad?.
Podréis elegir entre un programa diseñado para practicar bien esquí alpino o bien esqui de fondo.
¿Esquí alpino o esquí de fondo?
El alpino, el más tradicional, subimos en un remonte y bajamos la pendiente elegida, se diferencia del esquí de fondo en que es más intenso pero el esfuerzo es más corto.
En ambas especialidades la mayor parte de los grupos musculares de nuestro cuerpo entran en acción.
En el alpino es más importante el trabajo del tren inferior, pero en el de fondo, no tan exigente para las piernas, no descansa una sola parte de nuestra anatomía. El tren superior colabora de manera fundamental en un estilo en el que sin su ayuda casi no avanzaríamos.
Realiza estos ejercicios entre 3 y 4 días por semana y comienza con ellos al menos 5 semanas antes de subir a la nieve. La diferencia será clara: las agujetas casi ni las notarás, y además aprovecharás más tiempo esquiando en lugar de lamentarte.
Lo ideal sería que además añadieses a tu entrenamiento algo de ejercicio cardiovascular como nadar, correr, montar en bici o en un simulador de
esquí que podrás encontrar en algunos gimnasios, entre 15 y 30 minutos
al terminar los ejercicios del programa.
EL ESQUÍ, LA LIVERTADA TOTAL
La montaña siempre ha fascinado al hombre, en sus alturas parecen estar las respuestas más profundas del ser humano. Algunas montañas son tan remotas e inaccesibles, que los deportistas más temerarios han hecho de ellas el gran reto de su vida. Y claro, de ellas uno vuelve sintiéndose más sabio, como si hubiera visitado el cielo. Todo eso en cierto grado lo experimenta un esquiador y si en algo coinciden todos, es en la sensación de libertad que transmiten los impresionantes escenarios que se contemplan en cualquier estación de esquí. Pero si encima esquiamos bien, la sensación de velocidad, movilidad y libertad será total y, por ello, se puede decir que hay pocos deportes tan gratos como éste.
ANTES TIENES QUE EQUIPARTE BIEN
En primer lugar hay que saber que el material que utiliza un principiante ha de ser el apropiado a su nivel y debe estar en buen estado. A nadie se le ocurriría aprender a conducir con un Ferrari, así también para esquiar lo mejor es empezar con material específico para debutantes. Por un lado, hay que utilizar esquís flexibles, cortos y ligeros, con los que giraremos y aprenderemos más fácilmente y que, por otro lado, serán los más baratos, éstos son los llamados "easy carving". Del mismo modo, las fijaciones deben ser de gama baja o al menos media-baja, esto es importante porque gracias a su construcción pueden evitarnos lesiones. La regulación de las mismas es también fundamental, deja que un profesional lo haga el primer día. Las botas deberán permitir cierta movilidad de tobillos para hacernos más fáciles los movimientos a poca velocidad. La comodidad es prioritaria y en este sentido las botas de gama alta no servirán ya que son demasiado duras. Tanto las botas como los esquís y fijaciones se pueden alquilar en tiendas o alquileres ya sea en ciudades o en la propia estación, es lo más recomendable para el primer día. Si por el contrario vamos a comprar el material, hay que tener especial cuidado en la elección de las botas, ya que no todas se ajustan a cualquier tipo de pie y además tendrán que durarte varios años. En cuanto a la ropa, también debe ser específica para practicar este deporte, no hay que olvidar que el esquí se realiza en altura y a temperaturas que en muchas ocasiones bajan de los cero grados y que además un principiante cae a menudo sobre la nieve. Así, lo ideal es que la ropa abrigue bien, sea impermeable y transpirable en la medida de lo posible y sobretodo nunca debemos utilizar vaqueros, chándal u otra ropa de uso corriente. Lo mismo pasa con los guantes, el gorro también será necesario (especialmente para el que sea *****). Otro complemento imprescindible son las gafas de sol o, dependiendo del día, las gafas de ventisca. Sea cual sea el tipo, tanto la calidad como la protección deben de ser siempre aceptables pues la radiación solar en montaña y nieve es tres veces superior a aquella de la playa, incluso en días nublados. Por ello también la crema solar y el cacao de al menos factor 15 son siempre necesarios. Cuidado con todo esto, puesto que mucho de lo que disfrutemos va a depender de lo correctamente equipados que vayamos.
LUEGO, TIENES QUE APRENDER A ESQUIAR
La sensación al ponernos unos esquís por primera vez es la de ser absolutamente incapaces de dar un paso, nada que ver con esa sensación de libertad anteriormente descrita. Puede que ahí esté la clave, tenemos que aprender ya no a andar sino a deslizar, lo cual nos va a obligar a hacer unos movimientos diferentes, si cabe más sutiles. Y es que, en efecto, la técnica de un esquiador parece no llevar una lógica. Por eso, para conseguir esta técnica, hay que realizar un aprendizaje relativamente metódico. No os preocupéis porque aprender a esquiar es muy divertido, fácil y rápido, y con un profesional además será totalmente seguro. Lo primero antes de ponernos los esquís, será conocer el material, para qué sirve y cómo transportarlo. A continuación ya sí podremos ponérnoslos pero antes de bajar cualquier pequeña cuesta hay que aprender a moverse con los esquís, después aprender a subir y, por fin, deslizar. Esa será la primera sensación de libertad, muy breve, pero para un debutante una gran satisfacción. Esto sólo es un primer paso, hay que seguir, aprender a frenar en cuña, luego aprender a girar también en cuña, hasta que finalmente uno ya esté preparado para subir en un remonte mecánico. Podría parecer que estas primeras clases carecen de importancia para el futuro y que sólo son unos rudimentos para poder empezar a esquiar aceptablemente. Nada más lejos de la realidad, desde que el debutante se pone unos esquís, estará aprendiendo a ser un buen esquiador (o malo) y muchos de los gestos por insignificantes que parezcan ahora, seguirá realizándolos cuando ya sea un esquiador experimentado, muchos vicios o defectos también los seguirá manteniendo. De lo que se trata es de aprender los movimientos correctos y no coger esos hábitos que en un futuro podrían entorpecer la progresión del neófito. Es cierto, un debutante aprende a hacer la cuña (la forma de girar elemental), pero en realidad el profesor le está enseñando los gestos para en un futuro hacer paralelo y luego carving.
Sin duda el esquí es un deporte muy técnico y que evoluciona continuamente, requiere de un aprendizaje apropiado y, en este sentido, aprender correctamente de forma autodidacta es totalmente imposible. Se podrá aprender a deslizar, a mantener el equilibrio, incluso a girar o a ir rápido, pero nunca a ser un buen esquiador, para eso necesitaremos a un profesor. El profesional va a transmitir estas destrezas siguiendo una progresión lógica pero a la vez tratará de hacer pasar un rato ameno al alumno, después de todo, de lo que se trata es de disfrutar lo más posible. El hecho de aprender e ir superando etapas, será un motivo de gran satisfacción para cualquier esquiador. Aunque parezca que el profesor sólo trata de hacernos pasar un rato divertido, en realidad en todo momento estará pendiente de que los movimientos del alumno sean los apropiados, corrigiéndolos con juegos y ejercicios, ya no sólo para que esquíe mejor, sino para que lo haga de forma segura, eficaz. Y, sobretodo, cuando se esquía por primera vez el profesor puede ser determinante para evitar cualquier lesión. Por eso éste ha de ser un profesional entrenado para su labor y aparte de ser un buen esquiador ha de ser al mismo tiempo un buen pedagogo, teniendo que capacitarse para ello en una escuela específica a tal fin. Desgraciadamente hay pocas en España, sólo un centro hasta ahora ubicado en la estación de esquí de Candanchú que ha preparado durante más de cuarenta años a la mayoría de los profesionales, es la Asociación Española de Enseñanza del Esquí. Asimismo, la Federación Española de Deportes de Invierno trata de sacar su propia escuela con resultados aún inciertos. Parece que por fin va a haber una titulación que reconozca oficialmente a este profesional, una necesidad de hace ya muchos años. Buenos profesores se van a encontrar tanto en las propias escuelas de las estaciones (posiblemente los más experimentados) como en los clubs y escuelas de las ciudades aunque en este caso es más difícil que sean profesionales. Una clase particular de 55 minutos puede costar entre 4.000 y 5.000 pesetas dependiendo de la estación, por supuesto, ésta es la mejor opción para aprender. El número ideal será de tres alumnos que, además de hacer una clase personalizada, será más divertido. Lo más económico serán los cursillos de semana en donde te encontrarás con esquiadores de tu mismo nivel y en donde aparte de aprender, sobretodo, se disfruta. Suelen ser grupos de entre 6 y 8 esquiadores y el precio estará entre las 14.000 y 18.000 pesetas por 12 horas semanales. Las escuelas también organizan cursos de 24 horas semanales, tiempo especialmente recomendable para un principiante.

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